
Peperina es Julieta Méndez. Artista multidisciplinaria, argentina, lleva ocho años viviendo y haciendo arte en Catalunya, sin dejar de ser de Buenos Aires. Nació en el límite entre Parque Patricios y Pompeya y llegó a Barcelona en 2018 con una guitarra criolla, tres remeras, sin plan y con un sueño. Acaba de sacar su primer LP solista, Vengan de a Unx, y prepara un show de presentación que promete ser el más grande de su carrera. Nos sentamos a charlar con ella en una entrevista exclusiva para Argentinos en Catalunya y lo que salió fue, básicamente, la historia de alguien que nunca tomó el camino más corto.
Vengan de a Unx esta recién sacado del horno, acaba de cumplir un mes. Son ocho canciones. No tiene género, o tiene todos: rock, hyperpop, tango, punk, trip-hop, todo al servicio de la canción. “Es una obra genderfluid como yo”, dice Peperina. Y no suena a marketing: suena exactamente a lo que es. El disco nació en un bosque en Torre del Colle, Italia, creció en una habitación porteña y se terminó de mezclar y masterizar acá en Barcelona. Es una obra honesta, incómoda e intensa, con olor a Luca Prodan, Banksy, Massive Attack, Charly García, PJ Harvey, Rage Against the Machine, Silvio Rodríguez y Las Manos de Filippi. Un llamado a hacer y sentir por afuera de la jaula.
Nombrarse
Julieta Méndez no siempre fue Peperina. El nombre llegó de un lugar inesperado: en su paso por Starbucks, para evitar que la despidan por militante. Pensó: “Me tengo que cambiar el nombre de Facebook —cuenta—; no puedo tener Julieta Méndez porque me van a encontrar y me van a echar”.
Peperina es una hierba: “Como una hierba que crece por todos lados y, encima, le da vida a las demás. Es muy de la red, ¿viste?”. Empezó como alias en Facebook, se convirtió en cómo la llamaban todos y, cuando lanzó su proyecto solista, la respuesta fue obvia: “Che, le estás dando vueltas a algo que en realidad ya es”. Y dije: listo, Peperina.
Además, su admiración por Serú Girán también influyó en la elección del nombre, en referencia a uno de los discos más hermosos de la banda.

De la iglesia al Partido Obrero: habitar la contradicción
Peperina dice que su vida “está plagadísima de habitar contradicciones”. Y cuando la escuchás, no es una frase: es una descripción literal de su recorrido. Empezó a militar a los 14 años en un grupo franciscano, yendo a barrios con pobreza extrema. “Año a año volvíamos y había menos mujeres porque las habían matado sus parejas, había menos niños porque se habían muerto de hambre, las casas estaban cada vez más destruidas, y veías a la gente sin agua corriente pero con una antena de DirecTV en la casa de chapa y de cartón.”
Esa imagen —la antena sobre el cartón— fue el click. A los 17 años, en plena transición, se encontró con el Partido Obrero en la universidad y en la calle. Y hay un cuaderno, dice ella, que tiene exactamente ese momento registrado: mitad iglesia, mitad Partido Obrero. “Está en un cuaderno que tengo ganas de exponer.” De la misa a las asambleas fabriles, cortando Puente Pueyrredón con los despedidos de las fábricas. El debate sobre el lenguaje inclusivo dentro de la militancia partidaria —”yo estaba en la vereda del no entendía nada y me ganó el debate”— es el ejemplo que usa para explicar por qué la contradicción no es un problema sino una herramienta. Su disco se llama Vengan de a Unx. Ahí está todo.
Barcelona por Facebook y un triángulo que cerró el círculo
La llegada a Barcelona es una mezcla de casualidades. En 2018, después de dejar todo —el trabajo en la cadena de peluquerías Prana (renunció cuando le pidieron firmar un comunicado que lavaba la cara a un violento), la banda Paprika, un vínculo tóxico, la militancia organizada—, su mamá le propuso: “Si rendís los finales, te ayudamos con un pasaje a donde quieras.” Rindió. El pasaje fue a Madrid: un esfuerzo familiar colaborativo, más la venta de su moto y algunas otras cosas, lo hicieron posible. Llegó con la guitarra criolla con la que aprendió a tocar en la iglesia. “Dije, por favor, esto es más cemento de lo que era Buenos Aires.”
Pisó Barcelona por unas amigas. Lo que pasó después es una historia que involucra a un malabarista mexicano llamado Héctor, a quien ella había dado comida y techo en Buenos Aires, y a María, una enfermera catalana a quien Héctor había hospedado en México. Escribe un mensaje en Facebook y sucede la magia, “Me escribe en un comentario de Facebook y me pone: yo tengo una amiga que la hospedé en México, vos me hospedaste a mí, que ella te hospede en Cataluña y cerramos el triángulo.” María la esperó en El Carmelo, le dejó la llave y se fue a trabajar sin conocerla. “Había llegado a España hacía 15 días con una guitarra y nada más. Y de repente estaba en la casa de una catalana, en la montaña, en el Carmelo, sin entender donde estaba parada.” Hoy viven juntas en Santa Coloma de Gramenet.

Los hitos: La Fontana, el bosque en Italia y lxs amigxs en el sillón
Si Peperina tiene que elegir tres momentos clave de su proyecto solista, los tres aparecen rápido.
El primero: una fecha con banda completa en el Espai Jove La Fontana, para más de 300 personas. “Salir a la cancha en un espacio gigante, con un escenario de festival, con un sonido de la puta madre, con técnicos puestos a disposición. Me hizo entender para dónde iba a querer construir mi carrera en Cataluña.”
El segundo: el momento de decidir hacer el disco. Lo recuerda leyendo en una playa cerca de Marbella, tomando mate, preguntándose qué pasaba entre su energía en vivo y lo que sonaba grabado. “Soy un artista de vivo, sin duda. Y había algo que le pasaba a la gente que me venía a ver que no estaba en mi música de estudio.” Ese click fue lo que hizo que luego pueda irse a la residencia artística en Torre del Colle, Italia, tres meses en el bosque, enfocada, preproduciendo y componiendo lo que sería Vengan de a Unx.
El tercero: una crisis. Un productor anterior con quien el proceso se cayó. Calendario artístico, convocatorias aprobadas, todo derrumbándose. “Me acuerdo de estar llorando en el sillón de mi casa anterior, con el Muerto (Un Muerto Más), Facu y Mackenzie, bancándome a full, y diciéndome: ‘Amiga, lo que vos tenés es tuyo. No es de ese chabón, no es de ningún productor, no es de la industria, no es de nadie más que tuyo’”. Hoy, con el disco ya publicado, ese momento se siente como una premonición.
El disco: de Italia a Buenos Aires, de Buenos Aires a Barcelona
Enero a marzo 2025: residencia en Torre del Colle, Italia, impulsada por Ostello Bello. Composición y preproducción. En Marzo: viaja a Buenos Aires. Se encontró con DELLA, el productor —que viene del hyperpop, trabaja con Juana Rozas y Simona—, y produjeron el disco entero desde una habitación porteña. Después convocaron a los músicos: Julian Emmanuel “El Montes” (bajo), Peke Dimma (bandoneón), Ignacio Benatti (batería), Julian Kritzer (guitarras) y Luna Loi (vocales textuales). Grabaron en el estudio de Jero Romero y en Estudios Tierra Eléctrica. Ya en junio: de vuelta en Barcelona. Mezcla y máster a cargo de Alan Fridman y Lucas Romano. Todo está autogestionado. Todo es producción independiente. Sin sello, sin dos millones de dólares, sin fórmula. Con mucho corazón.

Lo que se viene
Las fechas más próximas son estas:
- 29 de abril — La Divina Bohemia, Bodegón Club Sants. Peperina canta tango. Entrada a la gorra.
- 3 de mayo — Grabación de sesión en vivo en estudio, con banda completa. Dirección audiovisual de Tomás Montanaro y Juan Lastrebner (Naiz Films). Sale a finales de mayo.
- 4 de mayo — Abre el show de Un Muerto Más en La Nau. “Es una maravilla de show y él es un gran colega al que quiero y admiro mucho.”
- Próximamente — La fecha de presentación del disco. Sin día confirmado todavía, pero con todo lo que Peperina tiene. “Va a ser el show más grande de mi vida, honestamente. Mezclando teatro, performance, dramaturgia, literatura, poesía. Estén atentos porque ese día va a ser todo junto, agite, baile y pogo.”
Vengan de a Unx ya está disponible en todas las plataformas. Escuchalo de principio a fin, como pide ella: “Parece una sola canción en la integralidad.”
Desde Argentinos en Catalunya seguimos de cerca a los artistas de nuestra comunidad que construyen acá, a pulmón y con identidad propia. Peperina es exactamente eso. Y este disco lo demuestra. Es un placer poder charlar con ella y le agradecemos su tiempo para realizar esta nota. Nos declaramos oficialmente Peperina lovers y le deseamos lo mejor.
