
La Renga tocó el domingo 17 de mayo en el Poble Espanyol. Casi tres horas de show, banderas por todos lados y una comunidad argentina que una vez más demostró que banca a la banda de Mataderos. El 31 de mayo vuelven al mismo escenario para cerrar la gira europea. Dos fechas en Barcelona en una misma gira. Eso no es casualidad: habla del aguante y el sentimiento que hay entre La Renga y la comunidad argentina local.
El día acompañó, una temperatura ideal y no cayó ni una gota, aunque el pronóstico estaba raro. Las puertas se abrieron a las 18 hs y el show arrancó a las 20 hs en punto, todo según lo anunciado.

Llegando un poco agitado, porque prácticamente desde donde llegues vas en subida, ya se empezaban a ver camisetas de La Renga, de la Selección argentina, un flaco con el gorro peluso de Gimnasia de La Plata y, mientras tanto, una señora le decía a otra: “aquest nois son uns heavys”. Ese era el panorama a medida que te ibas acercando.

El parque de Slideline, frente a la entrada del Poble, estaba lleno de banderas. Mucha gente haciendo la previa: el punto de encuentro para entrar juntos, tomarse una birra, cantar un poco y empezar a vivirlo. Es un momento donde se reviven historias de aquel recital en La Plata o en Bariloche, hay abrazos, hay amigos, hay risas. Porque somos los mismos de siempre.

Adentro, el patio es 100% argentino. Banderas con frases de canciones, nombres de ciudades y barrios de Argentina, la cara del Che y del Diego por todos lados. Una reivindicación actual con un “No a la minería contaminante. Ley 7722 no se toca. El Agua es Vida”. Y en general muchas ganas de sentirse insoportablemente vivo.
El cantito popular pidiendo que la renga con huevo vaya al frente calentaba el ambiente antes de que salga la banda al escenario.
La Renga: guarda el secreto que trae el viento
Mientras la sangre se inquietaba en las venas, se le cantó a la esquina de mi barrio y al caminito al costado del mundo. A un ángel caído. A la sombra que hay para cada luz, corras a donde corras, y a que de nada sirve mentirse a uno mismo.

Como ya pasó otras veces, cuando Chizzo cantó Panic Show —esa canción que Javier Milei utiliza descaradamente para hacer campaña, y que obligó a la banda a hacer todo lo legalmente posible para que el presidente dejará de usarla después de haberle pedido reiteradas veces, dejando en claro que no querían ni un peso, solo que la dejara de usar— en medio de la canción dejó deslizar un comentario: “Javier, los leones tienen hambre”.
La gente estaba eufórica, emocionada y feliz, se cantaron todo, también hubo un momento donde se entre mezclo un cantito clásico con uno nuevo: “el que no salta es un inglés y el que no salta votó a milei”
El recital fue un lujo. Casi tres horas bailando en una pata, con una pequeña pausa antes de un cierre que emocionó a más de uno. Que hizo que una piba con una camiseta de los Redondos rompiera en llanto mientras cantaba “hice a mi cuerpo amigo del viento y la distancia”.
Es normal que siempre quede algún tema afuera, porque es imposible meter toda la discografía de La Renga en un show de tres horas. La banda, el show, el sonido y la organización impecables. Todos un 10.

Barcelona y La Renga tienen mucho en común. La historia empezó con su debut en noviembre de 2004, seguido por aquel show en Razzmatazz en 2008. Tras 15 años de espera, el reencuentro llegó el 22 de junio de 2023 en el Palau Sant Jordi. Si bien la gira de 2024 no pasó por Catalunya, este 2026 volvieron para dejarlo todo por partida doble: el 31 de mayo habrá banquete otra vez en el Poble Espanyol.