
La huelga de socorristas en las playas de Barcelona cumple 13 días y no parece que se estén acercando a un acuerdo. A pesar de una intensa ola de calor y las playas llenas, las negociaciones entre los trabajadores, el Ayuntamiento y la empresa han fracasado por segunda vez, dejando a los bañistas con una seguridad reducida y a los socorristas en una lucha por mejoras laborales que consideran ignorada durante años.
Socorristas de Barcelona
El paro, convocado por el sindicato CGT, comenzó el 1 de agosto de forma indefinida, con los trabajadores reclamando mejores condiciones laborales y más personal. A pesar de que la primera mediación duró casi 8 horas, la segunda, celebrada este martes, fue mucho más breve y concluyó sin acuerdo. Los socorristas acusan al Ayuntamiento y a la empresa de no presentar propuestas serias, mientras que el consistorio asegura haber ofrecido mejoras significativas que fueron rechazadas.
La presencia de socorristas argentinos en la huelga
Una particularidad de esta huelga es la alta participación de socorristas argentinos. La estacionalidad del oficio en España, con temporadas de trabajo que coinciden con el verano europeo, ha llevado a un flujo constante de profesionales de Sudamérica a las costas de Catalunya. De hecho, según cifras de la CGT, más de la mitad del equipo de 80 socorristas de Barcelona son argentinos. Algunos de los socorristas argentinos que trabajan hace más de 20 años en las playas de Barcelona, no pueden quedarse todo el año, necesitan volver a Argentina porque la temporada es corta y no alcanza para subsistir al invierno. Este fenómeno resalta la precariedad laboral y la necesidad de temporadas más largas, uno de los puntos clave de la protesta.
¿Cuáles son los reclamos de los socorristas?
Los socorristas denuncian dos motivos principales para la huelga: la precariedad laboral y la falta de personal. Sobre la precariedad, señalan que los módulos donde atienden a los bañistas y descansan tienen graves desperfectos. Según afirman, el agua se cuela por el techo cuando llueve, los desagües emiten aguas fecales cuando varias personas se duchan, y hay presencia de cucarachas y ratas. Además, exigen una plantilla más grande para no tener que vigilar tramos tan largos de playa, una situación que, aseguran, pone en riesgo la seguridad de los bañistas. A pesar de que el Ayuntamiento afirma haber incluido mejoras en el nuevo contrato, los socorristas insisten en que estas no son suficientes para garantizar un servicio de calidad y unas condiciones de trabajo dignas.
El estancamiento de las negociaciones
A pesar de las dos reuniones de mediación, las posturas de ambas partes siguen muy distantes. Mientras los socorristas insisten en que no aceptarán propuestas que mantengan un servicio precarizado, el Ayuntamiento pide “máxima responsabilidad” a los trabajadores en plena temporada alta y destaca que ya ha realizado un incremento significativo en el presupuesto del servicio. Por ahora, el conflicto se mantiene sin una solución a la vista.
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