
La reforma del Reglamento de Extranjería que origina la regularización extraordinaria, según diferentes fuentes, podría abrir su periodo de presentación de documentación entre abril y junio de 2026, aunque aún esto no fue publicado en el Boletín Oficial. Sin embargo, teniendo en cuenta que es una posibilidad que parece ser bastante firme, es un buen momento para que, si estás interesado en regularizar tu situación, no dejes pasar más el tiempo y empieces a preparar tus antecedentes penales, pasaporte vigente y empadronamiento.
El proyecto no crea una nueva ley. Se trata de una reforma del Reglamento actual. Incluye un proceso extraordinario para personas que hayan ingresado a España antes del 31 de diciembre de 2025 y acrediten al menos cinco meses de permanencia. El texto todavía puede modificarse. Se publicaron dos borradores y entre el primer y segundo hubo cambios relevantes.
Regularización extraordinaria: qué documentos preparar
Hoy la mayoría de los espacios jurídicos coinciden en tres documentos clave. Primero, antecedentes penales del país o países donde residiste los últimos cinco años. Segundo, pasaporte vigente. Tercero, empadronamiento histórico que acredite tu permanencia. Esta documentación no será lo único que debas presentar, pero seguro la deberás tener lista.
El certificado de antecedentes es el trámite que más demora. Es importante empezarlo cuanto antes. Para saber cómo gestionar los antecedentes penales argentinos, tenés una guía completa y actualizada en nuestra web:
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Junto a los antecedentes, los otros dos documentos que debés tener preparados son el pasaporte vigente y el empadronamiento. A medida que surjan novedades, iremos actualizando la información de forma inmediata; y apenas se publique el nuevo reglamento en el BOE, compartiremos todos los detalles.
Regularización extraordinaria: clima político
Respecto al clima político, el oficialismo defiende esta medida como una forma de integrar formalmente a quienes trabajan en la economía sumergida y garantizar derechos humanos básicos. Por su parte, la oposición critica el posible “efecto llamada”, mientras que los sectores más radicalizados amenazan sobre un supuesto colapso del sistema público. Estos discursos omiten que las personas en situación irregular ya utilizan cotidianamente el transporte, la sanidad o la educación. El consenso social parece inclinarse, en gran medida, hacia la necesidad de regularizar a quienes ya conviven en nuestros barrios, buscando con esta reforma simplificar el acceso a la residencia para miles de personas.
