
El Gran Teatre del Liceu de Barcelona fue el escenario de la entrega de los Premios Princesa de Girona 2025, un evento que, más allá de los reconocimientos al talento joven, simboliza un punto de inflexión en las relaciones entre la Casa Real y la Generalitat, aunque no así con la ciudad de Girona. Analicemos lo que dejó esta gala, sus protagonistas y las controversias que la rodean.
Un reencuentro institucional, pero con fisuras territoriales
Por primera vez desde el referéndum del 1 de octubre de 2017, un presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha asistido a la gala de estos premios, marcando una reconciliación entre la institución catalana y la Fundación Princesa de Girona. La presencia de los Reyes, la Princesa Leonor y el Presidente Illa, junto a otras destacadas figuras como el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y el ministro Jordi Hereu, subraya un cambio en el panorama político.
Sin embargo, este “reencuentro” no es completo. Los premios, que estuvieron históricamente ligados a la ciudad de Girona y que incluso llevaban su nombre, llevan ocho años (desde 2017) entregándose fuera de ella. La tensión con el Ayuntamiento de Girona, que declaró al monarca “persona non grata” en 2017 y le denegó el uso del Auditori tras el discurso de Felipe VI el 3 de octubre, provocó que la gala se volviera “nómada”. Desde Vilablareix hasta Barcelona, pasando por Cornellà y Lloret de Mar, los premios han buscado sedes alternativas, siempre bajo un clima de protestas independentistas. El regreso a Barcelona y al emblemático Liceu en 2025, con la Generalitat en manos del PSC, es, en sí mismo, un reflejo del actual momento político.
El discurso de la Princesa Leonor y Andrés Iniesta
La Princesa Leonor, heredera al trono y titular del título de Princesa de Girona, ofreció un discurso bilingüe (catalán y castellano) centrado en la ética del trabajo bien hecho y la búsqueda del bien común. Elogió a los seis jóvenes galardonados, destacando su capacidad de “anticiparse a los desafíos y trabajar a largo plazo en un mundo en el que todo es urgente”.
El evento también contó con la intervención del exfutbolista Andrés Iniesta, quien reivindicó el “esfuerzo, el sacrificio, el compromiso y la dedicación” como valores inmutables que “mueven el mundo”. Iniesta también hizo hincapié en la importancia de la salud mental, un tema cada vez más presente en el debate público.
La protesta independentista: una constante en la visita real
Como es habitual en las visitas de la Casa Real a Cataluña, la gala del Liceu estuvo acompañada de una protesta independentista. Decenas de manifestantes, convocados por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y con figuras como Lluís Llach y diputados de Junts y CUP, se concentraron en las inmediaciones del teatro.
Con pancartas como “Fora la monarquia. Visca la terra” y “Catalunya no té rei“, los manifestantes desplegaron esteladas gigantes, separados por un importante dispositivo policial. Esta manifestación no fue un hecho aislado, sino que forma parte de un patrón de rechazo que ha marcado las ceremonias de estos premios desde su salida de Girona.
En resumen
Los Premios Princesa de Girona 2025, más allá de celebrar el talento joven, se han convertido en un barómetro de las complejas relaciones políticas y sociales en Cataluña. La presencia del President Illa en Barcelona marca una nueva etapa de diálogo institucional, pero la ausencia de Girona como sede y las constantes protestas reflejan que las heridas del “procés” aún están lejos de cicatrizar completamente.
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