
Abuelas de Plaza de Mayo anunció la restitución del nieto 140, hijo de Graciela Romero y Raúl Metz, ambos desaparecidos por la última dictadura militar. Nació en cautiverio el 17 de abril de 1977, en el centro clandestino “La Escuelita” de Bahía Blanca.
Este nuevo hallazgo representa un paso más en la búsqueda de verdad e identidad que Abuelas lleva adelante desde hace más de 45 años. Es también un homenaje a la lucha incansable de una familia atravesada por el terrorismo de Estado y a una generación que sigue reconstruyendo su historia.
¿Quiénes eran Graciela y Raúl?
Graciela Alicia Romero nació el 21 de agosto de 1952 en Bahía Blanca. Sus seres queridos la llamaban “Peti”. Era una mujer “emprendedora, estudiosa, aguerrida y con buen humor”. Estudió economía, era hábil con la cocina y la costura, y se comprometió con la militancia política. Su hermana menor, María Elena, fue asesinada por la dictadura en 1977.
Raúl Eugenio Metz nació el 24 de agosto de 1953, también en Bahía Blanca. Era conocido como “Melli” porque tenía un hermano gemelo, Néstor. Ambos comenzaron a militar desde muy jóvenes en la Federación Juvenil Comunista. Con apenas 19 años fueron presos políticos durante el régimen de Onganía. En ese contexto, Graciela impulsó una campaña por su liberación, y fue allí donde se conocieron.
Luego de recuperar la libertad, Raúl y Graciela se reencontraron en tareas sociales y se enamoraron. Se unieron al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y en octubre de 1975 nació su primera hija, Adriana.
El secuestro y el nacimiento en cautiverio
El 16 de diciembre de 1977, cuando Graciela cursaba un embarazo de cinco meses, un grupo de tareas compuesto por fuerzas del Ejército y la policía de Neuquén irrumpió en su casa. Secuestraron a la pareja y dejaron a su hija Adriana, de apenas un año, al cuidado de un vecino. Días después, los abuelos paternos lograron recuperarla.
Graciela y Raúl fueron llevados primero al centro clandestino “La Escuelita” de Neuquén, donde fueron torturados, y luego trasladados a “La Escuelita” de Bahía Blanca. Allí, el 17 de abril de 1977, Graciela dio a luz a un niño sin asistencia médica. Pudo estar con él apenas unos días. Luego, el bebé fue apropiado por uno de los represores. Ambos padres permanecen desaparecidos.
La carta que marcó un antes y un después
En diciembre de 1981, la sobreviviente Alicia Partnoy escribió una carta a la familia Metz donde informaba que Graciela había tenido un varón en abril de 1977. La nota fue leída por el abuelo Oscar sin saber que Adriana, entonces una niña, también la escuchaba. Así supo que tenía un hermano nacido en cautiverio.
Oscar murió al poco tiempo. Adriana se crió con su abuela hasta los 14 años y luego se mudó a Mar del Plata con una tía. Con el tiempo, se convirtió en una activa militante por los derechos humanos. Hoy es referente de Abuelas en esa ciudad y desde 2023 integra la comisión directiva de la asociación.
La restitución del nieto 140
Gracias a una denuncia anónima, Abuelas de Plaza de Mayo, junto con la CONADI y la UFICANTE, inició una investigación que permitió reconstruir la posible identidad del nieto. Tras reunir pruebas y cotejar datos, en abril de 2025 se contactó al hombre que podría ser hijo de Graciela y Raúl. Él accedió voluntariamente a realizarse el análisis genético en el Banco Nacional de Datos Genéticos.
El viernes pasado, se confirmó: el ADN coincidía. El nieto 140 había sido encontrado.
Un paso más en la reconstrucción colectiva
Este hallazgo no solo devuelve la identidad a una persona, sino que también repara, en parte, el daño cometido por el plan sistemático de apropiación de bebés durante la dictadura.
Todavía faltan encontrar a más de 300 nietos y nietas. Las Abuelas de Plaza de Mayo continúan su búsqueda con la misma convicción y amor con el que comenzaron.
🧬 Si naciste entre 1975 y 1980 y tenés dudas sobre tu identidad, comunicate con Abuelas de Plaza de Mayo:
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