
El 11 de octubre es una fecha dulce, literal: se celebra el Día Internacional del Dulce de Leche, un homenaje a la identidad argentina, uruguaya y latinoamericana, pero que hoy se disfruta con fuerza también en España y otros países de Europa.
¿Por qué se celebra el Día del Dulce de Leche?
La fecha fue establecida oficialmente en 1998 por el Centro Argentino de Promoción del Dulce de Leche y Afines, con el objetivo de rendir tributo a este producto tan característico y promover su consumo en el mundo.
Según una de las versiones más populares, todo nació por casualidad un 11 de octubre de 1829 en la estancia La Caledonia, en Cañuelas, Buenos Aires, cuando una sirvienta olvidó una mezcla de leche y azúcar al fuego mientras esperaba a Juan Manuel de Rosas. El resultado fue esa pasta caramelizada que hoy conocemos y amamos.
Desde entonces, el dulce de leche se transformó en símbolo de identidad, herencia y sabor artesanal, capaz de despertar recuerdos y emociones en quienes lo prueban.
De nostalgia a tendencia: el dulce de leche en España y Europa
Durante los años 90 y principios de los 2000, conseguir dulce de leche en España era una verdadera odisea. Las restricciones sanitarias europeas complicaban la importación de productos lácteos desde Argentina y muchos emigrantes recurrían a métodos caseros, encargos familiares o marcas pequeñas para poder seguir disfrutando de su sabor favorito.
Como recordaba el escritor Hernán Casciari en algunas de sus crónicas sobre la vida de los argentinos en el exterior, abrir un frasco de dulce de leche era un acto de identidad: algo que conectaba con la infancia y con el hogar.
Hoy, más de dos décadas después, ese sabor ya no es solo nostalgia. Es parte del repertorio cotidiano de pastelerías, heladerías y cafeterías de toda Europa, donde se ha consolidado como ingrediente premium. Desde alfajores artesanales hasta croissants rellenos o helados de autor, el “sabor argentino” conquistó paladares locales y se ganó un lugar propio en la gastronomía europea.
El Mundo del Dulce de Leche España: una historia local con alma argentina
En esa evolución, una marca ha tenido un papel clave: El Mundo del Dulce de Leche España, que el próximo año celebra diez años de trayectoria. A diferencia de muchas empresas importadoras, esta nació y creció en suelo español, desde Barcelona hacia toda Europa, con una propuesta muy clara: acercar a los profesionales del sector un dulce de leche de calidad constante, producido bajo estándares europeos y adaptado a las necesidades del mercado local.
Con formatos pensados para pasteleros, heladeros y cafeterías artesanales (de 450 g, 1 kg y hasta 7 kg), la marca se posicionó como socio estratégico de los obradores que buscan un producto confiable, estable y con sabor auténtico. Su fundador, Alexis Bolado, lo resume así:
“Nuestro foco siempre fue ser el socio del profesional: consistencia, sabor y disponibilidad en formatos que sirvan para producción. Llevamos casi una década haciendo eso en España y Europa.”

La marca también impulsa el lema “Yo amo el dulce de leche”, un mensaje que trasciende lo comercial para expresar lo que muchos sienten frente a este sabor: una mezcla de pertenencia, tradición y placer.
Desde Argentinos en Catalunya: nuestra bandera gastronómica
Con la autoridad que el pueblo de la Nación Argentina nos ha delegado, decretamos y establecemos al dulce de leche como un icono indiscutible de la gastronomía nacional.
Conclusión: un sabor con historia y futuro
El dulce de leche ha recorrido un largo camino: de los recuerdos de la infancia al corazón de la gastronomía europea. Este 11 de octubre, su día internacional, es una invitación a celebrar no solo su sabor, sino también su historia, su identidad y su futuro como uno de los ingredientes más queridos y argentinos del mundo.
Porque si algo está claro, es que cada cucharada de dulce de leche tiene una historia que contar.
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