
Hoy se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento del General José de San Martín, prócer máximo argentino y Libertador de América. San Martín murió el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia, acompañado por su familia. Sus restos fueron repatriados en 1880 y hoy descansan en la Capilla Nuestra Señora de la Paz, en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
Reconocido como el “Padre de la Patria” en Argentina, en Perú se lo honra como “Fundador de la Libertad del Perú” y “Generalísimo de las Armas”, mientras que en Chile su ejército lo distingue con el grado de Capitán General. Más allá de los títulos, su figura simboliza la lucha por la independencia sudamericana y la construcción de una identidad común.
San Martín nació en Yapeyú, el 25 de febrero de 1778. A temprana edad viajó a España, donde se formó militarmente y combatió contra las tropas napoleónicas. En 1812 regresó a Buenos Aires para sumarse al proceso revolucionario. Desde entonces, impulsó un plan estratégico para liberar América del dominio español: organizó el Ejército de los Andes en Cuyo, cruzó la cordillera, derrotó a los realistas en Chacabuco y Maipú, y avanzó hacia Perú para consolidar la independencia.
En ese camino, coincidió con otros líderes y heroínas de la emancipación. Manuel Belgrano le confió el mando del Ejército del Norte. Martín Miguel de Güemes resistía con sus gauchos en el noroeste argentino, conteniendo a las fuerzas realistas. Juana Azurduy lideraba valientes batallas en el Alto Perú, demostrando que la independencia no era obra de unos pocos hombres, sino de pueblos enteros. Es importante aclarar que no hay evidencia histórica de que San Martín y Azurduy se hayan conocido o interactuado personalmente, aunque evidentemente coincidían en sus pensamientos.
José de San Martín y la política
Su gobierno en Cuyo mostró también a un San Martín político y reformista: promovió la industria local, impulsó la educación, creó canales de riego, fomentó la vacunación contra la viruela, estableció la primera ley protectora del peón rural y fundó talleres metalúrgicos y de armas para el ejército. Estas medidas fortalecieron la región y aseguraron el apoyo popular para la gesta emancipadora.
En 1822 se reunió en Guayaquil con Simón Bolívar, buscando unificar esfuerzos por la libertad americana. Tras liberar Perú, San Martín decidió apartarse de la política interna para evitar guerras civiles. Se exilió en Europa, convencido de que su misión —la independencia sudamericana— estaba cumplida.
Homenajes a San Martín en España
En Catalunya, más precisamente en la ciudad de Barcelona encontramos el busto en conmemoración al General José de San Martín en el barrio de Vallcarca en el Distrito de Gràcia en la Avenida de la República Argentina, concretamente en los jardines de Blancafort. Actualmente desde la Comisión Permanente de Homenaje al Libertador, reclaman a el Ajuntament de Barcelona mayor cuidado del monumento y denuncian dejadez.
Hay otro busto en reconocimiento al General San Martín en la ciudad de Bailén, provincia de Jaén, en la comunidad autónoma de Andalucía.
Existen dos réplicas exactas de la icónica estatua ecuestre del General San Martín ubicada en la Plaza San Martín de Retiro en Buenos Aires, obra del escultor francés Louis-Joseph Daumas. Una de estas copias se encuentra en el Parque del Oeste de Madrid, y la otra en la Plaza de San José de Cádiz, rindiendo homenaje al prócer argentino en suelo español.
Comunidad argentina en Catalunya y el recuerdo a San Martín
Al recordarlo hoy, no solo evocamos sus hazañas militares, sino su visión continental, su integridad personal y su ejemplo de humildad: eligió servir a la Patria por encima de su propia ambición.
La historia de San Martín nos interpela como comunidad argentina en Catalunya y nos invita a pensar qué significa hoy aquella consigna por la que luchó: una patria justa, libre y soberana.
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