
Barcelona fue escenario de una multitudinaria manifestación que reunió a más de 800 personas para denunciar los recientes ataques racistas ocurridos en Torre Pacheco (Murcia) y alertar sobre el avance del racismo estructural en Catalunya y el Estado español.
Con el lema “Contra las expulsiones, las cacerías y las leyes de extranjería”, más de 800 personas —la mayoría migrantes— se concentraron este jueves por la tarde en la plaza Sant Jaume de Barcelona. La movilización, impulsada por una veintena de organizaciones como SOS Racisme, Top Manta y Tanquem els CIEs, tuvo como objetivo exigir una respuesta institucional firme frente a los recientes episodios de odio en Torre Pacheco (Murcia), donde se vivieron escenas de violencia motivadas por el racismo.
“¡Aquí están las antirracistas!” fue el grito que dio inicio a una jornada marcada por la indignación, el dolor y la firmeza. Desde el escenario se reclamó justicia y se denunció el racismo estructural que atraviesa a la sociedad.
Torre Pacheco como símbolo, pero no como excepción
Los manifestantes advirtieron que lo ocurrido en Murcia no es un hecho aislado. Lo ven como la consecuencia directa de un discurso de odio que gana terreno: desde la desinformación hasta la criminalización de las personas migradas, musulmanas o racializadas. La protesta también denunció la doble vara institucional, que persigue con rapidez ciertos discursos, pero deja impunes a quienes incitan al odio desde redes sociales o medios.
Ese mismo día, se conoció que una jueza en Mataró ordenó prisión preventiva para un hombre que había convocado una “cacería de inmigrantes” desde sus redes sociales, en reacción a una presunta agresión en Torre Pacheco. El detenido también estaba en posesión de armas sin licencia.
Un manifiesto contra el fascismo
Desde el escenario, se leyó un manifiesto que apuntó con claridad al racismo institucional, a la violencia policial y a la falta de acción del Estado frente al avance del fascismo.
“Esto no es un hecho aislado. Es la ejecución violenta de una idea normalizada: que los cuerpos migrados, especialmente los musulmanes, no merecen derechos”.
También se cuestionó la inacción de las autoridades digitales:
“¿Dónde está la policía digital? ¿Por qué no actúa con la misma rapidez con la que reprime nuestras denuncias?”.
Desde Argentinos en Catalunya nos sumamos al reclamo: el racismo no es un caso puntual, es una estructura que hay que desmontar. La lucha por una sociedad más justa y diversa no es negociable. Nos toca a todas, todos y todes.
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