
Los modismos argentinos que no se entienden ni se explican (pero que usamos todo el tiempo)¿Viste cuando estás contando algo y en el medio tirás un “¡Miento!” y arrancas a contar otra vez la historia pero cambiando algo que te acordaste? ¿O ese “me voy a ir yendo” que es más confuso que el título Volver al Futuro? Bueno, eso es hablar en argentino.
Y es todo un tema, viste.
Nuestra forma de hablar tiene tantas vueltas, muletillas, exageraciones y atajos mentales que a veces ni nos damos cuenta de lo críptico que puede sonar para alguien que no nació en nuestras coordenadas. En Argentinos en Catalunya convivimos a diario con este contraste: decimos cosas “obvias” que nadie entiende. Pero ojo que algunas veces, en catalán también existen equivalencias.
Así que pongámonos a desarmar esta hermosa ensalada de frases, palabras y sonidos que llevamos en la mochila idiomática.
📣 El “callate” y su versión catalana
Arranquemos por una joya del relato argento:
“Callate, que el otro día…”
Este “callate” no es literal. No quiere decir “dejá de hablar”. Es una invitación dramática a prestar atención porque se viene una anécdota buenísima. Lo mejor: en catalán también existe. En versiones locales se escucha:
“Calla, que l’altre dia vaig creure…”
Dos mundos separados por un océano, unidos por una interjección.
🧠 “Me acuerdo patente”
Frase que nadie fuera de Argentina puede traducir sin fruncir el ceño. “Patente” como sinónimo de clarísimo, grabado, imposible de olvidar. No sabemos de dónde salió, pero si te lo acordás patente, no hay dudas de que pasó.
🌀 “Miento!”
Estás contando algo, se te cruzan los cables, y de golpe:
“Miento. No fue el miércoles, fue el jueves.”
Ese “miento” gritado, entre disculpa y reorden mental, es una obra maestra del caos oral argentino. Corta todo, reencuadra la historia y arranca de nuevo, sin pedir permiso. Y en catalán también existe, con una pequeña variante. Es común escuchar:
“Mentida. No va ser dijous, va a ser divendres.”
✋ Agarrar… ¿el qué?
“Entonces yo agarro y le digo…”
“Y ella agarra y me dice…”
No se agarra nada. No hay nada que esté siendo sostenido. Es solo un verbo comodín, como si la acción arrancara físicamente. Es un ritual de introducción al relato que no aporta contenido, pero sin él, la anécdota se siente vacía. Los catalanes también son de agarrar cosas que se escuchan:
“Agafo i li dic…”
🍹 Mojito no era la bebida
¿Alguna vez reemplazaste el nombre de una persona por el objeto de la historia?
“Y se pidió un mojito. Al rato cae mojito y me dice: ‘¿viste a Laura?’”
Este clásico argento es una mezcla de vagancia lingüística, humor y rapidez mental. El objeto se convierte en sujeto sin escalas.
🫥 “Es todo un tema, viste…”
Este combo sirve para todo. Para no querer opinar, para no decir sí ni no, para expresar que la situación es un bajón, o simplemente para cerrar una conversación incómoda con un toque de misterio. Polivalente.
❌ “Me mataste”
Frase asesina que no sugiere violencia, sino desconcierto total.
“¿Qué diferencia hay entre el TIE y el NIE?”
“Me mataste.”
Admite que no tenés ni idea y al mismo tiempo, zafa elegantemente. Sin necesidad de explicar nada más. Se sobrentiende ignorancia total.
⏳ El tiempo argentino:
“Ahora después voy” y “me voy a ir yendo”
Son dos joyitas del lenguaje difuso.
- Ahora después voy: O sea, en algún momento. Tal vez nunca.
- Me voy a ir yendo: No me estoy yendo, pero estoy anunciando que eventualmente voy a empezar a irme.
Más que frases, son estados mentales.
😵 Contradecirse para afirmar
Cuando estamos completamente de acuerdo, decimos:
“¡Maaal!”
Es decir, sí, pero con toda el alma. Es afirmación disfrazada de negación. Como decirle que sí a la vida desde el fondo del alma, pero con cara de “no puedo creer lo cierto que es”.
🚫 “Nada que ver”
Es una frase que usamos todo el tiempo para marcar desacuerdo o diferencia total. Pero también se usa cuando algo está fuera de contexto:
—“¿Este es el vino que tomamos?”
—“¡Nada que ver!”
👂 Viste lo que te dije, ¿no?
“Viste” como marca de énfasis o seguimiento:
“¿Viste el audio que te mandé?”
“¿Viste lo que dijo?”
“¿Viste el tema del Indio?”
Todo pasa por el oído. Todo se comenta. Todo es “para ver”. Y en catalán tiene en el mismo efecto, suelen ver lo que se dice:
“¿Has vist el que et deia?”
🗺️ El GPS argentino
“Esta cuadra no. La otra no. La otra.”
Es una secuencia que solo un argentino puede seguir sin perderse. Si Google Maps llega a entender esto, se hace millonario.
🙌 “Olvidate”
No se trata de olvidar. Todo lo contrario. Es una afirmación contundente.
“¿Me podés ayudar con esto?”
“¡Olvidate!” (significa: recontra sí)
En catalán hay un modismo parecido, aunque no es lo mismo, se parece bastante. Acá se usa:
“D’Això oblida-te’n” (me n’ocupo jo)
🧃 “Le faltan…”
Una forma colorida de decir que alguien no es muy lúcido:
- “No le llega el agua al tanque.”
- “Le faltan un par de jugadores.”
- “No tiene los patitos en fila.”
- “Le faltan caramelos en el frasco.”
Inventiva popular en estado puro que trasciende fronteras, porque en Catalunya tienen los suyos:
- “Li falta una patata pel kilo”
- “Li falten deu minuts de forn”
- “No és el llapis més afilat de l’estoig”
- “Te el telèfon mal penjat”
📚 Re, re, re
El “re” merece un diccionario aparte. Se usa como aumentativo universal:
- “Re bueno”
- “Re mal”
- “Re” (solo)
- “Re contra hiper mil…”
Es un sistema de medidas emocional. ¿Qué tan bueno está algo? Re.
⚽ ¿Y el fútbol?
Nos reservamos una segunda parte exclusiva para los modismos futboleros, que merecen una nota aparte (y probablemente un libro).
Y también para analizar la versatilidad del coso, ese comodín infalible:
“¿Dónde está el cosito ese del coso que usábamos para tapar la cosa aquella?”
📝 Para cerrar
Hablar argentino es más que usar palabras. Es una forma de estar en el mundo. De contar, de exagerar, de dramatizar y de compartir.
Y aunque muchas de estas expresiones parecen imposibles de explicar, lo lindo es usarlas, cruzarlas con otras lenguas —como el catalán— y ver qué puentes se tienden entre culturas.
Todo un tema, viste!
Y si tenes ganas de saber que eventos Argentinos hay en Catalunya dale click a Agenda