
El 25 de mayo de 1810, nueve hombres formaron la Primera Junta de gobierno en Buenos Aires. Dos de ellos habían nacido en Mataró. Su presencia en ese momento fundacional no fue casualidad: los catalanes llevaban décadas construyendo su vida en el Río de la Plata, y cuando llegó el momento de jugársela, lo hicieron.
Juan Larrea —Joan Larreu en catalán— llegó a Buenos Aires en 1800 con 18 años. Domingo Matheu —Domènec Matheu— había llegado antes, en 1793, con apenas veintitantos. Los dos participaron en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807, combatiendo en la Compañía de Miñones catalanes junto a otros 146 hombres llegados desde Montevideo. Cuando llegó la Revolución, ya tenían historia en esa tierra.
En una Buenos Aires de apenas 40.000 habitantes, ninguno de los dos se limitó a ocupar su sillón como vocal de la Primera Junta. Larrea financió con su propio capital parte de la flota naval argentina, participó en la creación del himno nacional, firmó la extinción de los títulos nobiliarios y la prohibición de la tortura, y fue ministro del Tesoro. Matheu dirigió la fábrica de armas y uniformes militares, aportó fondos al primer gobierno y llegó a presidir la Junta Grande reemplazando a Cornelio Saavedra.

Los catalanes que estuvieron cuando empezó todo
La huella catalana va mucho más allá de Larrea y Matheu. Joan Alsina llegó a Buenos Aires en 1782, peleó contra los ingleses y fue el impulsor de la Escuela Náutica. Su hijo Valentín fue diputado y gobernador de Buenos Aires, uno de los principales artífices del Código Penal argentino. Su nieto Adolfo también fue gobernador y llegó a vicepresidente de la República. Tres generaciones, una familia, un legado que atraviesa el siglo XIX argentino. Y hay más: el himno nacional argentino tiene autoría catalana y valenciana. Vicente López y Planes, valenciano, escribió la letra. Blas Parera, músico emigrado desde Mataró en 1793, le puso la música.
Jaume Llavallol, comerciante catalán, peleó en la defensa de Buenos Aires y su hijo Felipe fue gobernador, ministro de Hacienda y presidente de la Bolsa. En su nombre se fundó la ciudad de Llavallol. Felipe Sentenach fue el ideólogo de la reconquista de Buenos Aires ante los ingleses y fundó la Escuela Militar de Matemáticas creada por Belgrano. La Compañía de Miñones catalanes, 146 hombres financiados por Miquel Antoni Vilardebó y comandados por Rafael Bofarull, tuvieron un papel decisivo en la derrota inglesa. Entre sus oficiales estaban Larrea y Matheu.

Revolución de Mayo
Antes de la Semana de Mayo, el Virrey Cisneros ya había mostrado de qué era capaz. En 1809 ordenó aplastar las revoluciones de Chuquisaca y La Paz. La ejecución de Pedro Domingo Murillo y otros 10 líderes dejó un mensaje claro: la corona no dudaría en matar para mantenerse. Esa matanza fue la que terminó de convencer a patriotas como Castelli y Moreno de que el cambio tenía que ser total. No había margen para dudas.
En enero de 1810 cayó la Junta Central de Sevilla, el último órgano de gobierno español que resistía a Napoleón. Esa noticia tardó meses en cruzar el Atlántico. Cuando llegó a Buenos Aires, en mayo, fue la chispa. El líder político que le dio músculo a la revolución fue Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, la milicia más poderosa de la ciudad. Sin Saavedra y sus armas, la revolución no hubiera tenido fuerza para deponer al virrey. Por eso terminó encabezando la Primera Junta como presidente.
Detrás de cada nombre de la Junta había un rol distinto. Mariano Moreno y Juan José Paso, los secretarios, eran los cerebros jurídicos y políticos del nuevo gobierno. Moreno representaba el ala más radical. Manuel Belgrano y Juan José Castelli habían sido piezas clave en las reuniones secretas previas, las famosas reuniones en la Jabonería de Vieytes. Castelli fue quien llevó el argumento jurídico más fuerte en el Cabildo Abierto del 22 de mayo. Y aunque hoy los recordamos por las escarapelas, French y Beruti lideraban “la legión infernal”, el grupo de choque que presionó en la plaza para que el Cabildo cediera. La revolución tuvo ideas, tuvo armas y tuvo calle. Las tres cosas a la vez.
Argentina nació de eso: de querer lo propio, de valorar lo nuestro, de luchar contra las invasiones, de no ceder soberanía y de no arrodillarse ante los poderosos. Por estos valores lucharon y murieron hombres y mujeres valientes, dando el ejemplo y plantando una semilla hace 216 años. ¡Viva la Patria!
He estudiado y publicado la historia española de Larrea y su familia. Ciertamente, no nació en Mataró. Juan Larrea Espeso nació en Balaguer el 29 de diciembre de 1779. Existen copias de las inscripciones bautismales de Juan Larrea Espeso en la parroquia de Balaguer y en la documentación generada para obtener el permiso de traslado a Montevideo (Archivo General de Indias, AGI, Indiferente, 2129, N.111).
Francesc Costa
El libro de las familias de Mataró: https://ub.academia.edu/FrancescCosta
Gracias por el comentario Francesc, muy valiosa tu aclaración. ¿Cuál crees que es la explicación de que gran parte de la información que hay en la web indique que nació en Mataró?
Muy buena información, me sirve para un trabajo del colegio
Gracias por el comentario Nico